Es la pregunta habitual que se hacen los alumnos de las universidades públicas.

Qué pasará después que los docentes logren la homologación, acaso ¿Mejorará la educación universitaria?, podrán salir de estas universidades alumnos mejor preparados para enfrentarse a un mercado laboral competitivo, o tendrán que conformarse con ser el remake de sus antecesores, o mejor aún, ser los pupilos de unos arribistas interesados sólo en su beneficio personal, ser como estos oscuros personajes sin principios ni ética.

Estos siniestros, egocéntricos, profanadores y promotores de la ineficiencia, incapacidad y mediocridad. Han sido los que contravienen la Ley Universitaria, en el derecho a la libertad de cátedra y a la discrepancia, sometiendo al alumnado, y pobrecillo aquél que se meta con ellos.

Muchos dicen, que la culpa la tiene el Gobierno Central, ¡pamplinas!, estos terroristas mentales también son responsables de la hecatombe profesional.

Es así, que cuando ganen más dinero estos inconcientes, más inconcientes serán, y el destino fatal del alumno será la de ser un inepto más.